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Psicologia de los errores PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Administrator   
Martes, 29 de Diciembre de 2009 01:29

asEn los 2 pasados selectivos de la Olimpiada, me ha sorprendido mucho el hecho de que fue muy comun ver errores a nuestro ver un tanto increibles, hay de errores a errores, y sobretodo que estos eran mas comunes entre jugadores considerados mas fuertes, y con mas experiencia, he encontrado trabajos al respecto y con miras a aplicarlos a nuestros alumnos tuvimos cambios considerables,

Gracias a un trabajo encontrado y publicado por Maria de los Nieves Morales Cardoso, el cual pueden ver el articulo completo aqui, encontramos dos grupos de errores los cuales los clasifica en a).- errores provocados en general por una insuficiente disciplina interna del ajedrecista y b).- errores vinculados a ciertas peculiaridades de personalidad del ajedrecista entre los errores tipicos del grupo a) tenemos os siguientes:

La casilla desaparecida

No sólo los principiantes cometen errores graves. También a veces lo hacen los maestros, pero por causas totalmente diferentes. Frecuentemente el error se produce a causa de que ante nuestra vista se hallan el tablero y las piezas. Para calcular una variante es necesario apartarse con el pensamiento de la posición que se halla sobre el tablero y representarse mentalmente una nueva posición, resultante luego de una serie de jugadas de ambos bandos. Si se transfieren íntegramente a esa representación las características de la posición de partida, entonces ésta no ayuda, sino que entorpece el análisis. El Gran Maestro y Doctor en Psicología Nikolai Krogius le llama a este defecto imagen residual, pero Ilin Shenevski ya hablaba de tales casos en el año 1928.

La pieza olvidada

En ocasiones sucede que las operaciones en un sector del tablero, cautivan de tal modo la atención del ajedrecista que éste centra totalmente su atención en las piezas que toman parte directa en las amenazas y sus repercusiones. En cambio parece como si se borraran de la mente aquellas piezas situadas lejos del sector donde se desarrolla la lucha. Esta "estrechez de la atención", según le llama Krogius, limita la amplitud del pensamiento y hace que se cometan errores.

La jugada natural

"Jamás hemos de ceder al encanto aparente de las jugadas naturales", escribió en su tiempo el campeón mundial Alexander Alekhine. Todos los manuales de ajedrez para principiantes advierten sobre el peligro de las jugadas que saltan a la vista, sin embargo, miles de aficionados de diversas fuerzas capturan o defienden mecánicamente piezas atacadas, olvidando que a veces estas respuestas no son nada ventajosas. 
 

el peligro del èxito

El deseo de retomar lo antes posible una partida ganada puede provocar un inesperado desastre. ¡Cuántas veces, aun los jugadores más experimentados, después de haber logrado una superioridad posicional o material relajan irresponsablemente su atención y pasan por alto las sencillas amenazas del adversario! En estos casos, la ventaja obtenida se convierte en un estímulo psicológico negativo y el ajedrecista deja escapar la victoria.

La confusiòn de ideas

Suele ocurrir que en determinadas posiciones puede escogerse entre dos planes distintos de juego, en tal caso no hay peor cosa que tratar de llevar a cabo ambos planes. Resulta una confusión de ideas tal, que no se logra cumplir ninguno de las dos. 

Según Krogius, este tipo de error tiene en su base la inestabilidad de la atención. Ella se manifiesta cuando el pensamiento pasa de un punto a otro de la posición sin la continuidad lógica necesaria para llegar a una conclusión útil. Por consiguiente, los planes se mezclan y se realizan desacertadamente.

Recomendaciones para evitar este tipo de errores

Aunque parezca una recomendación puramente ajedrecística, el juego a la ciega es quizás el mejor procedimiento de preparación para perfeccionar las cualidades dinámicas de la atención y el pensamiento. Esta forma de juego exige una constante y precisa comparación de las imágenes anteriores con la posición presente y una sistemática verificación de la postura exacta de las piezas, lo cual requiere de grandes esfuerzos volitivos. 
Método equivalente es el estudio de trabajos sobre ajedrez sin verificarlos sobre el tablero, entrenamiento que muchos maestros actuales practican asiduamente. 
Otros procedimientos recomendados son ejercitarse en el hallazgo de soluciones paradójicas, en la búsqueda de recursos ocultos de la defensa en posiciones difíciles, descubrir toda excepción de la regla y desarrollar lo concreto del pensamiento. Con ello el ajedrecista se contamina de un escepticismo muy útil en la valoración de la posición. 
Asimismo es muy efectivo el método de "cruzar la línea", donde el jugador trata de abstraerse de los propios intentos y de pensar por el adversario, así pueden descubrirse ideas que se escapan cuando se piense unilateralmente. 

Las partidas rápidas y las sesiones de juego simultáneo cronometradas, por su parte, han mostrado que pueden contribuir a aumentar la capacidad y variabilidad de la atención. Claro que en la lucha contra estos errores, si se quiere ir al fondo del problema, se hace imprescindible un estudio serio y riguroso de las peculiaridades y etapas del proceso de pensamiento en la partida de ajedrez, con el fin de, sobre esta base, planificar el "entrenamiento mental" del jugador de forma consciente y organizada. Sobre esto hay aún mucho por investigar, así que por nuestra parte, preferimos pasar ahora a la exposición de una serie de errores de naturaleza psicológica más estable: son aquellos que están más vinculados a la personalidad del ajedrecista.

ERRORES TIPICOS DEL GRUPO II
Insuficiente flexibilidad del pensamiento

La práctica ajedrecística demuestra cada vez más la necesidad de un pensamiento elástico, capaz de adaptarse al rápido cambio de los acontecimientos que se presenta especialmente en las posiciones agudas. Pero incluso los jugadores más experimentados presentan problemas en este sentido

La falta de flexibilidad en el pensamiento se expresa, por ejemplo, en el hecho de aferrarse a un sistema de apertura cuestionable o poco claro objetivamente, o en la aversión por asumir compromisos difíciles y por hacer concesiones perfectamente justificables. Pero el ajedrecista que sufre de estos males debiera preguntarse si no los sufre también en su vida personal. ¿Le es difícil modificar sus hábitos? ¿Se incomoda cuando tiene que renunciar a planes sin importancia o cuando alguien cuestiona su opinión? ¿Es una persona flexible, o acaso, sin darse cuenta, tiende a la rigidez? Aquí pudieran estar las verdaderas respuestas.

El exceso de autoconfianza

El esfuerzo en pro del perfeccionamiento ajedrecístico excluye totalmente la autosuficiencia. Sobreestimar las propias posibilidades y subestimar las del adversario es un comportamiento psicológico erróneo que lleva a una valoración subjetiva y unilateral de la posición. Un exceso de autoconfianza puede hacernos olvidar los puntos de vistas del contrario, esto le sucede incluso a los grandes maestros.

La inseguridad en las propias fuerzas

En el ajedrez la objetividad no sólo se pierde producto de la autoconfianza exagerada, sino también por inseguridad. La subestimación de las posibilidades propias y la sobreestimación de las del adversario pueden llevarnos incluso a una prematura capitulación psicológica. Además del excesivo respeto por el contrario, hay otros factores que pueden influir en la disminución de la autoconfianza. Entre ellos se cuentan las posiciones a las que no se está suficientemente habituado, una defensa prolongada en posición difícil, el apuro de tiempo, etc. Pero la causa fundamental, por regla general, es la subestimación de las propias fuerzas, y es sobre ella que debemos trabajar.

Error de estilo  
Al estilo del ajedrecista van unidos muchos problemas. Al principio de este trabajo decíamos que la habilidad para encontrar un equilibrio entre las valoraciones generales y el cálculo concreto es el patrón por el que se mide la fuerza del jugador. Es lógico que tengamos cierta preferencia por una forma de juego determinada, pero esta preferencia puede convertirse en un arma de doble filo si no es asumida con flexibilidad. Muchos ajedrecistas "posicionales", al inclinarse hacia el pensamiento abstracto, desarrollan una tendencia patológica a evitar cualquier tipo de complicación, lo cual los lleva muchas veces a subvalorar las posibilidades tácticas. A muchos jugadores "tácticos" les sucede precisamente lo contrario. Nimzowitch decía sobre Spielmann, un jugador combinatorio muy capaz:

"Spielmann no está en condiciones de transigir. Esta característica tiene su origen precisamente en su temperamento. Incluso las jugadas de defensa, como proteger un peón débil con una Torre, le son ajenos. Por tanto, en el enfrentamiento con él hay que tratar de simplificar la posición, a fin de excluir los motivos de ataque, y luego realizar un juego de presión en ambas flancos."

 Los errores analizados en este segundo grupo tienden a estabilizarse profundamente, en este sentido son más difíciles de combatir. Por ello, en el camino hacia el perfeccionamiento del ajedrecista es imprescindible tener en cuenta la necesidad de enfrentar la educación de su personalidad como un todo, incluyendo tanto los aspectos cognitivos como los afectivos, tanto el pensamiento como la vivencia. El ajedrez es, indiscutiblemente, una vía magnífica para el diagnóstico de la personalidad, pero también podemos convertirlo, con conocimiento de causa, en un agente potenciador del autodesarrollo de la misma. Nuestro estudio panorámico de algunos errores típicos que se cometen en la partida de ajedrez, toca a su fin. Por supuesto que han quedado muchos aspectos sin abordar debido a la complejidad y extensión del tema, pero esperamos que lo expuesto en este trabajo sirva para contribuir al perfeccionamiento de entrenadores y jugadores. Y si a partir de este momento algún ajedrecista comienza a reflexionar sobre sus fracasos y a mirar con otros ojos su manera de jugar, entonces estaremos seguros de que no hemos trabajado en vano.

Afortunadamente he encontrado mùltiples trabajos de los cuales he aplicado y comprobado de que su aplicaciòn mejoran notablemente a los jugadores, pues reitero su mejora no es en el aspecto tècnico eso es otro tema para despues, pero lo que es indudable es que estos tòpicos ayudaràn a aquellos entrenadores, profesores y padres de ajedrecistas a un mejor desarrollo, recomiendo mucho el libro de Krogius "La Psicologìa en ajedrez"

 

Última actualización el Martes, 29 de Diciembre de 2009 02:21
 

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